Saturday, April 5, 2008

Grande Pa!


Unas notas atrás y dadas las circunstancias, la autora de este sitio aceptó publicamente que Phoenix no era más que un seudónimo. Pero en la realidad hay capas y más capas que protegen mi verdadero nombre. A riesgo de afinar estas capas, no podemos evitar publicar en este sitio una gran felicitación a una persona muy importante que ha rankeado entre los 100 personajes más influyentes del Uruguay, pa’vos y tu tía Gregoria.

A ver si lo reconocen ahi, en la línea de delanteros con gran sonrisa :)

Tuesday, April 1, 2008

En Seis Palabras

Debo confesar que nunca fui persona de pocas palabras. En general cuando escribo, se ve que doy vueltas y no voy al grano. O seré muy descriptiva, o vaya uno a saber, pero es que me explayo.

Siempre me escribí cosas a mí – quizá para evitar que mis memorias se pierdan, al igual que las de Roy Batty, como lágrimas en la lluvia. Alguna vez fantaseé con ser poeta pero jamás logré hacer ni un verso y eventualmente me reconocí a mí misma que - al igual que la guitarra del mesón que suena jota - ‘no fuiste nunca ni serás poeta’.

Hace un tiempo que un amigo me pregunto si nunca había pensado en escribir (quizá intentando canalizar mis inspiraciones escritoriles hacia algún otro destino), y por supuesto que conteste que no. Y era un poco cierto porque para mí cuando alguien dice ‘nunca pensaste en escribir’ se refiere a escribir poesía, o relatos, o algo que tenga cierta estructura. No a esto de escribir… blogs :). Pero yo que nunca le pido demasiadas peras al olmo, un día me dije que al menos podía escribir lo-que-sea-que-sea-esto, que no era cosa de limitarse por exceso de ambición. Así que le agradezco a él la pregunta, porque de alguna forma terminó un tiempo más tarde en esto. Parece ser que a alguna gente le divierte leer los desvaríos de mi mente, a mi me divierte más escribirlos, es win-win.

Ahora sí, vamos al punto, y quizá por esto de irse por las ramas, es que escribo tanto cuando quería decir algo sencillo. Resulta que descubrí el otro día un blog al cual me he enganchado. El sitio básicamente propone que uno escriba sus memorias en 6 palabras.

Parece que la idea surge luego que alguien le apostó a Hemingway a ver si escribía un cuento en 6 palabras y el hombre escribió “For sale: baby shoes, never worn.”. Y si uno lo piensa esta impresionante. No es que las 6 palabras lo digan todo, pero alcanza para que uno se pinte muchas historias al respecto.

Lo cierto es que me he suscrito al feed de 6-word-memories y algunas son realmente muy buenas. No solo me divierte mucho leerlo sino que además me quemo la cabeza hace varios días intentando poner mis memorias en 6 palabras, por este mismo problema de que cuando escribo, da para largo.

Algunos ejemplos del sitio:
• Could have been anything. Why mailman?
• Not exactly what I was planning
• I am totally pro at crastinating [este es mi preferido!]
• Look Mom: I've finally written something
• That avalanche killed me too, Son.

Luego se me ocurrió que a lo mejor lo difícil era describir la vida de uno en 6 palabras, porque como dice una de las memorias en el sitio “I am more than six words”. O en mi caso, es que si a alguien le lleva 6 palabras, a mi me lleva 600… las 6 normales, y las otras quinientas en las que mi mente hizo alguna sinapsis y se le ocurrieron cosas relacionadas como pueden apreciar aquí mismo.

Volviendo al grano, se animan a describir la vida en 6 palabras? Y la de algún otro? Que tal describir al Uruguay?

El Rayo Rojo

Hace un tiempo que me puse a hacer una lista – en mi mente, al igual que el hombre que escribía cuentos en su magín de Patricia Highsmith – de la cosas impresionantes que veía desde mi ventana. Hoy agregue una más.

Estaba yo tirada en el sofá, laburando a una hora de esas en que no deberías estar laburando ya, pero a veces me cuelgo con algunas cosas y es que lo disfruto… Bueno que la cuestión es que estaba laburando, mientras atrás suena la banda sonora de Once (la peli del otro día), y de repente algo me hace levantar la mirada.
Los vista de mi ventana es bastante al estilo de la última escena de Fight Club donde se ven todos los edificios – o al menos a mí me gusta pensar eso - . Los edificios son en su mayoría blancos. Pues levanto la vista y esta todo rojo. Pero de un rojo impresionante. Se ve que cuando se da el ángulo correcto con la puesta de sol al lado opuesto de la ventana, hace algún efecto extraño de reflejo y aquello era un despelote de rojo.

Con este asunto de ahora deberme a mi público que aparentemente me sigue, corrí en busca de una cámara. Ya me estaba imaginando el titulo del post “una imagen vale más que mil palabras”. Y como todo lo bueno, no duró ;). Y como a la pobre lechera que hacia las cuentas antes de tener pájaro en mano, 2 minutos más tarde estoy yo con la cámara en pose y saco la foto, pero ya no se ve ni rosadito aquello. La foto no dice nada, la realidad como siempre supera al arte.

Lo cierto es que me hizo acordar al famoso y escapizo rayo verde. Ese que nunca viste, pero si conocés la leyenda entonces te dijiste a vos misma que lo viste varias veces. Pues esto pareció igual, fue un segundo, y quizá pasa con más frecuencia, pero tenés que estar en el momento justo en el ángulo justo para verlo….así que me dije a mi misma que acababa de ver el ‘Rayo Rojo’. Ahora, si el rayo rojo tiene alguna significancia ya les contaré, pero cualquier analogía o paralelo con las luces de trafico vamos a ignorarla por las dudas ;)

Sunday, March 30, 2008

Once

Después de un viernes de trasnochada hoy fue un día de sofá y apoltrone, lo bueno es que pude ponerme al día con netflix que lo tenía un tanto abandonado (netflix es una versión más moderna del video club J). “Once” es un peliculón altamente recomendable para los entusiastas de la música de esas que te enamoras de los personajes…. Quizá porque se comunican con música y eso es algo que entiendo, que la música para mí es una forma de expresar cosas, que es verdad que la gente hablando se entiende dicen, pero algunos se ve que hablan mejor que otros y yo llegue tarde al reparto, así que para eso está la música. Así como Rob Gordon (el de High Fidelity) ordenaba sus discos en orden cronológico yo podría ordenarlos así también, o por la persona que te traen a la mente, o por humor y tener el tema apropiado para que te acompañe en sentimiento, o para cambiarlo también cuando el que el que tenés no te gusta.

Innocent When You Dream o Grapefruit Moon de Tom Waits para una noche estrellada. Time (que no la había escrito Andrés) y Confortably Numb de Pink Floyd acompañan esos días grises de lluvia. Más de Cien Mentiras del infaltable Sabina o José Sabía de la Vela sirven para esos mismos días pero cuando no querés acompañar al mood del día y decidís que en tu mente brilla el sol. Magic and Loss de Lou Reed es un himno recurrente, de esos que te repetís de tanto en tanto, porque “there’s a bit of magic in everything and then some loss to even things out”. La Estatua del Jardín Botánico de Radio Futura está de más para ratos de no hacer nada, y es que parece que no sos el único que mata el tiempo. En mi Pecho del Ultimo de la Fila siempre me alegra la vida al igual que My Time de Jane’s Adiction y salgo de ahí pensando que hoy la fuerza me sonríe. Most of the Time de Bob Dylan me recuerda que a veces no. En fin, que podría seguir esta lista incansablemente, pero calculo que a usted querido lector, esto le resulta irrelevante :).

Lo que en definitiva importa, es que Once – la película – está realmente muy buena.

Thursday, March 27, 2008

Gracias mamá Hubbard!!

En este país se valora más a la persona que a las máquinas – lo cual es filosóficamente correcto, al menos mientras no entremos a la “Age of the spiritual machine” – suponemos que es por eso que los electrónicos son baratos pero las cosas que involucran gente no.

Lo que vale la depiladora por ejemplo no tiene nombre y te hace pensar que quizá le erraste de carrera. No es que tenga ella una vista muy linda de la vida, pero los 80 dólares que te cobraría – si fueras – por depilarte la pierna seguro hacen que la cosa se vea mejor. La peluquera es bastante más feliz, también te cobra como 80 dólares por un corte de pelo y otro tanto por el color y encima tiene la satisfacción en la vida, según mi peluquera uruguaya Antonia, de generar felicidad en la gente, que se van después de pasar por sus manos con una sonrisa en la cara y luciendo esplendidas, que sí, que lo dice ella, que todas nos vamos esplendidas. Fijáte vos que lindo laburo ese de generar felicidad. Y si encima metiera 80 dólares por la media hora que le llevó la tarea, aquello es la panacea. La suerte de estas nobles trabajadoras en los estados unidos es la desgracia de nostras consumidoras, que no podemos ser tales.

El otro tema, y he aquí el punto de esta historia, que se extraña del maravilloso país de servicios que es el Uruguay es el delivery. Al cual encima lo llamamos así en inglés como si fuera un concepto masterizado por los países angloparlantes. Allá el teléfono es una herramienta poderosa, lo levantás y tenés en la puerta de tu casa lo que quieras, las compras del súper, lo que te olvidaste del súper y necesitas del almacén, los biscochos de la tarde (el mate si te lo tenés que hacer vos), chivitos, empanadas o lo que te guste cenar, el alka-seltzer de la farmacia por si te excediste Demetrio. En fin, lo que quieras por grande o pequeño que sea.

Acá salvo la pizza y la comida china nadie te trae nada. Y de las compras del supermercado ni hablar. Hay solo un súper online que no solo te cobra el delivery sino que aprovecha y te cobra todas las cosas mucho más caras. Hay dos factores en mi vida que hacen que esto sea un problema: el primero es que no tengo auto, el segundo es la coca cola. Hace un tiempo me compre un carrito de supermercado - ya quedamos que acá la cosa nunca es por falta de equipamiento - pero el pobre no puede cargar muchos packs de coca colas y encima el camino es de esos de baldosas corrugadas (o como se llamen) y el carro va todo el viaje saltando molestamente. Siguiendo el espíritu que intentan inculcarte en este país, eso de que rendirse jamás, cada tanto gügueleaba esperanzadamente ‘coke delivery’ y términos semejantes a ver si logro encontrar la solución a mis problemas de abastecimiento cocacolístico.

Hasta que finalmente encontré a mamá Hubbard.

Este es un servicio maravilloso. Resulta que mamá hace las compras por tí en el supermercado que te quede más cerca. Vos le das la listita de lo que querés y ella te trae la cuenta de lo que pagó y luego te cobra 14 dólares (créanme que es barato) por su esfuerzo. Es más o menos lo que te valdría el taxi y no tenés que complicarte. Su empresa se llama ‘mother hubbard’ y yo me la imagino como una señora grandota y bonachona que hace pasteles de cherry y en su tiempo libre vela por sus adoptados hijos para que tengan de que comer en casa. Yo me di a la adopción rápidamente.

Así que le pasé mi primer pedido. 20 packs de coca cola light y ya que estaba un pack de aguas, en fin esas cosas que yo no puedo cargar, que para lo demás a mi me divierte este tema del súper. Mamá, que es muy buena y atenta me llama a decirme que se dió cuenta del error:

- Le habrás errado al teclado hija mía que pusiste 20 packs, en realidad son dos?
- No mami, que está bien, son 20 si…. (es que hay que hacer rendir los 14 dólares…)

Mamá no estaba preparada para tal cosa. El pobre amigo que me trajo las cosas – es que mamá se ve que no viene siempre en persona a pesar de que yo quería conocerla ya – hizo como 3 viajes para subir mis cocas, cada vez que entraba al apartamento me miraba con sonrisa de esas que esconden un pensamiento no muy feliz sobre mis progenitores. Se ve que mis hermanos adoptivos encargan cosas como 1 kilo de tomates, unas presas de pollo, en fin, cosas que se meten en bolsas y es sorprendente la cantidad de bolsas de súper que el ser humano puede colgarse a los brazos. En cambio con los packs de cocas no es tan fácil, más de 4 no podes. Ya lo sabía yo señor. Le confesé que no tenía ninguna fiesta, que pensaba repetir un pedido similar una vez por mes, quizá con mas cocas, que a ver cuánto me duraban las 240 latas.

Creo que secretamente mamá está pensando en devolverme a la calle y que me busque la vida. Pero yo cada vez que abro mi heladera para agarrar una coca, pienso en mamá hubbard y virtualmente la abrazo fuerte y la miro con cariño diciéndole ¡Gracias!

Es mentira que ha muerto el rocanrol

Quizá porque durante su primera juventud se curtía peña, canto popu y guitarra española, nuestra heroína – a quien llamaremos Judy Nails - no sabía en ese entonces que tenía alma de rocanrolera. A partir de cierto momento, difícil precisar bien cuando, el sueño de ser bajista en una banda de rock pasó a ser parte de la lista de cosas que se imaginaba para sí, a sabiendas de que nunca sería verdad.


No hace demasiado tiempo, en su breve paso por las tierras del sur, se sorprendió al presenciar la habilidad con que su pequeño sobrino – a quien llamaremos Sparks - se desempeñaba con una Gibson Les Paul. El gurí usaba cuatro notas con destreza, a la vez que se daba el lujo de dar giros despreocupados como si la masterizar Black Magic Woman no requiriera una concentración absoluta.


Estando allí Judy tuvo una epifanía. Iba a vivir su sueño rocanrolero y ser miembro de una banda.


Comenzó de abajo trabajando duro. Inicialmente el público la abuchaba. Durante un tiempo coleccionó tomates virtuales que apilaba con vergüenza mientras se preguntaba si algún día lograría realmente realizar su sueño. Poco a poco logro cierta aceptación, a pesar de que seguramente no era la performer mas interesante, ya que la tarea requería su absoluta concentración y nada de intentar los ostentosos pasos de baile que Sparks ya dominaba. Semanas de dura práctica finalmente rindieron su fruto y con orgullo escuchó por primera vez a los fans gritar al unísono “You Rock!”.


Con renovada ilusión Judy practicó noche y día, más noche que día – esperando que los vecinos apreciaran su arte musical. Y si no lo apreciaban… que aguante el rocanrol!!! Después de vencer a Slash en un duelo de habilidad decidió que era hora de salir de la cueva y buscar más gente como ella.


Fue así que dio con la banda que circunda la localidad de Lincoln Park. Los dueños del garito de turno hicieron un llamado abierto a los interesados en integrar una banda de garaje. La participación fue abrumadora. Los sospechosos de siempre y alguna cara no tan frecuente pero igualmente ilusionada en practicar sus habilidades musicales. A la vez que se devoraban media-lunas de jamón y queso y alfajores – a la banda hay que mantenerla con la panza llena y el corazón contento – sonaban las notas de diversos temas que fueron desde Creep de Radiohead hasta Enter Sandman de Metálica.


Judy Nails demostró que con la batería estaba “on-fire” y los palitos amenazaban a partirse en dos dada la energía con que aporreaba los platillos de colores. El highlight de la tarde fue seguramente la profunda voz de Keith cantando Dead or Alive de Bon Jovi. Sal y nuestra heroína lograron engañar a la máquina obteniendo una calificación de “awesome” entonando “la la la” mientras los Ramones cantaban Blitzkrieg Pop… andá a decir “Blitzkrieg” si sos brujo!


Futuras novedades de los avances de Judy y el desarrollo de la Banda de las Media-Lunas aparecerán en esta publicación a medida que los eventos se desarrollen. El rocanrol vive y lucha!



Tuesday, March 25, 2008

Diamonds are forever

Nunca fui yo una persona muy mística y cuando hace ya casi par de años emprendí el Camino de Santiago no iba en busca de espadas, iluminación, o nada más que demostrarme a mi misma que podía hacer lo que se me planteara hacer. Que si un día una idea te parecía loca y lejana era solo porque uno lo juzgaba ‘loco’ o ‘lejano’, pero era posible, si uno realmente tenía ganas de hacerlo. A pesar de ser siempre la última en las caminatas de los scouts y no ser muy dada al ejercicio, si quería caminar 7 días podía.

Si el resultado del camino terminaba siendo encontrar espadas o tener algún momento místico bajo el camino de la vía láctea barbaro, si encima encontraba el oro de los templarios aún mejor. Pero no buscaba nada de eso.

Este fin de semana reflexionaba que a pesar de no haber tenido ningún momento iluminista, sí hubo algo que aprendí en el camino. Quizá yo que tiendo a ver las cosas desde un punto de vista demasiado holístico no me doy cuenta de algunas cosas que aprendo hasta que pasa el tiempo, hasta que las integro a mi yo. Creo que en el camino aprendí a valorar lo casuístico, los encuentros al azar, cuando uno sin cargar con su historia personal, ni cargar con la del otro comparten un rato, quizá unas horas, en donde las vidas se cruzaron ahí. Resulta que de esa forma conoces gente que en otras condiciones de la vida no hubieras conocido. Aprendes del mundo y de vos.

En el Uruguay en el fondo somos todos muy parecidos – sin ánimo de ofender la individualidad de nadie – o mejor dicho, se movía uno quizá en círculos de gente parecida, también llamada GCU (Gente Como Uno). Dime con quién andas y te diré quién eres. Ames en ese sentido fue un poco abrir la cabeza a gente mucho más diversa. Pero con cierto terreno común también, ya fueran etapa de la vida o inquietudes académicas, cierto espíritu aventurero o lo que te hubiera llevado allí.
En el camino en cambio, quizá estabas caminando al lado de alguien parecido, quizá no, lo único que te unía era que el mismo día coincidías caminando la misma ruta al mismo tiempo. Sin embargo recuerdo de alli gente con mucho cariño por más que haya compartido solo algunas horas o como mucho algunos días con ellos. Quizá crucé conversaciones tontas con algunos, quizá conversaciones muy profundas, pero siempre quedaba esa idea de que si bien podías no tener nada que ver, igual podías compartir algo, incluso así valía la pena haberse encontrado. De la mayoría no me acuerdo el nombre, me acuerdo las caras, me acuerdo el momento que compartimos. Desde entonces escucho mi música siempre en random y algunas veces el tema que suena es el absolutamente adecuado al momento (y en otras por supuesto no). Aprendí que las cosas importantes no necesariamente son las que duran para toda la vida. Las cosas importantes son las que te impactan de alguna manera u otra y que llevas siempre contigo por más que hayan sucedido durante poco tiempo.

La reflexión venía mientras explicaba a una amiga porque me gustaba esta cuestión de los couch-surfers. En cierta forma es un poco continuar eso del camino, de encontrarte con gente diferente, o de jugar del otro lado y albergar al caminante. Este año estuvieron por casa ya 3 viajeros, una francesa DJ con quien me lo pase muy bien realmente, por motivos profesionales ella tenía que visitar muchos bares y yo confieso haberme divertido mucho en el mundillo de los DJs. También estuvo un portugués que era personal trainer y chef - que cocinó dos muy ricas cenas, pero de correr pasamos ;). – . El tipo venía equipado con una guía del underground chicaguense, así que también hicimos seguidilla de salidas a sitios que seguramente no hubiera conocido de no ser por él y también me resulto muy divertido. El finde pasado se quedo en casa otro portugués, fotógrafo profesional que andaba de conferencias y afín promocionando su trabajo en búsqueda de alguna oportunidad de exponer o hacer un libro. Las fotos me parecieron un tanto surrealistas cuando las vi online, pero luego nos hizo una presentación de su trabajo en que explicaba su idea, o lo que quería transmitir mientras veíamos las fotos, y realmente fue súper interesante, ahí veías las fotos de otra forma, por sus ojos.

Albergar couch-surfers siempre me resulto una buena experiencia por más que algunos ratos confieso preferiría llegar a casa y tirarme en mi sofá, pero el mismo estaba ocupado. Hay gente con que haces clic enseguida y que no tenés que hacer un esfuerzo, otros en que tenés que poner un poco más de vos. Creo que siempre vale la pena y hace al mundo un poco más chico. Es un sentimiento que me nació en Ames y que esto lo continúa, de que el mundo no es ya un espacio enorme y desconocido sino que ahora es gente y lugares y tradiciones que uno entiende un poco más y por ende disfruta y valora más.

Mi amiga le llama a esto del couchsurfing ‘tu proyecto filantrópico’, pero en realidad yo creo que uno tiene un interés en el tema, el interés de ver el mundo por ojos ajenos, el interés de poder vivir otras vidas por un ratito y ser parte de otros mundillos, o imaginar dar la vuelta al mundo con 20 dólares por día – como dice Sabina eso de vestirse en el traje y la piel de todos los hombres que nunca seré.

Los diamantes duran para siempre, inmutables, y supuestamente por eso son tan valiosos. Quizá esta bien para las piedras, pero cuando hablamos de gente, para mi inmutable es malo y hay cosas que transcurren en el orden de días o meses que quizá valen tanto o más.