Monday, June 16, 2008

Swell!!

A veces uno tiene la suerte de estar en el lugar correcto y en el momento correcto. Ir a ver un concierto de una de tus bandas preferidas por lo general es algo que esta bueno, especialmente cuando sentis que no fue un concierto más en la línea de conciertos.

Hay veces en que la sensación es que compartiste un momento especial con el artista de turno. Algo así como cuando Lou Reed descubrió que se encontraba en un país en donde las cosas se movían lento y un conjunto de dinosaurios le gritaba “Vamo’ la velvet!” cuando el tipo iba por su octavo disco de solista, y a pesar de eso decidió que entonces igual era hora de pasarse a un repertorio más afín con su público y termino todo el teatro de verano dando un walk por el wild side.

Hoy fui a ver The Swell Season, la banda de los personajes de Once – la peli que elogié unos posts atrás -. Están de gira haciendo los temas de la película y algunos de los temas de la banda que ya existía hacía tiempo y gracias a la película como que pasaron de nivel. Se notaba que estaban felices de estar ahí. Ellos son bastante parecidos a sus personajes en la película – lo cual no es casualidad porque parece que en la peli como que los dejaron ser bastante, los temas son de ellos, etc.. ninguno de los dos son actores sino músicos..- pues ahí estaban contando como su banda la había peleado por años, como habían logrado llegar un día a tocar en Chicago en Belmont, como habían llegado al Hideout y un buen día al Metro y pensaban que era lo más... y ahora se veían en el Chicago Theater, y se notaba su alegría. El teatro tiene eso que hace que sea fácil entablar una “relación” entre artista(s) y el público y el concierto tuvo grandes momentos. Para mí lo mejor fue al final, en donde dejan atrás micrófonos y afines y se ponen a cantar una canción solo con guitarra y violín (sin amplificación ni nada) y organizan al teatro a cantar con ellos… y hasta terminan bajando y recorriendo el teatro cual murga.
El violín es un instrumento que da gusto ver tocar. El violinista era un irlandés mezcla de espadachín, indio que danza en torno al fogón, ninja y bailarín de vals. Al final del concierto le dejaron tocar un tema al él solo – que parece que también va de solista – así que toco un irish tune que estuvo impresionante.

Me gustó mucho una parte en que Glen Hansard mientras hace la introducción a una de las canciones – La Luna – en que dice que los humanos nos pasamos mucho tiempo pretendiendo o intentando no estar controlados por la naturaleza, pero que en última instancia si no dormimos nos morimos, si no comemos nos morimos, si no amamos nos morimos y que aunque no nos guste estamos controlados por la naturaleza. La canción va de un hombre que mira a la luna y levanta su puño cerrado diciéndole “No vas a poder controlarme!” … Quizá fue la forma en que lo contaba, o que mientras hablaba iba afinando la guitarra o que la luz era la adecuada, o lo que fuera, pero me llegó.... Igual es verdad que muchas veces por más que intentemos o pretendamos ponerle cabeza a las cosas, o intentemos rebelarnos, en última instancia, va a primar lo que está en nuestra naturaleza hacer. Supongo que esas cosas que nos revelan nuestras contradicciones siempre me llegan de alguna forma...

Realmente el concierto fue espectacular, el teatro esta impresionante – no había ido hasta ahora -, el sonido era buenísimo (cuando no pasaba el subway que hacia temblequear el piso, pobre gente que vive en la zona!) y la verdad que fue un disfrute total.

Sunday, June 8, 2008

Happy when it rains

Hay algo poético sobre la lluvia. No la llovizna debilucha y molesta, me refiero a la lluvia torrencial, fuerte, poderosa, Zeus sin los rayos. Parece de verdad que alguien estuviera manguereando el mundo y ves las ráfagas de lluvia bailar y reventar contra edificios y techos. Con la música apropiada es una de las cosas que más me gusta, ver tormentas. La naturaleza manteniendo algún equilibrio cósmico. El mundo pintarse de gris borroso, el ambiente correcto para adivinar las formas góticas del Chicago Tribune. Atrás suena The Scientist de Coldplay y yo miro la tormenta desde mi punto privilegiado, a salvo. Abajo alguna gente corre, otros ya entregados caminan. El paraguas implemento inútil diseñado por el ser humano para enfrentarse al monstruo de la tormenta. Cuando acá llueve torrencialmente siempre hay viento, si no querías sopa dos platos. Hacía tiempo no veía caer tanta agua toda junta.

Mi pobre roommate, Torcuata la araña peludita que estaba haciéndose su tela del otro lado de mi ventana fue arrastrada torrente abajo, pobre. La naturaleza es cíclica, el agua vuelve al mundo y mañana habrá una nueva Torcuata en mi ventana. En esta época del año es como si les diera un ataque constructivo y tiran telas que da miedo, después de un par de meses desaparecen tal como vinieron vaya a saber uno a donde van. Yo que tengo con ellas una relación de amor/odio confieso que me generan simpatía mientras estén del lado de afuera. Las puedo ver trabajar de cerquita pero entre nosotras hay una barrera infranqueable, limites bien definidos..

Y así como arrancó, se va. Siempre que llovió paró. Ahora quedan efectos de luz y sonido, truenos y relampagos.

Lo unico que no me hace feliz de esta tormenta es que esta noche tocaba BB King en el festival de blues en el parque. El mundo se esta tropicalizando pero no tanto, no tiene pinta que aca salga el sol por un buen rato.

Lali conquers The Loop

A veces no hay nada peor que la certeza del mañana. Y es que pensás “nah, si mañana igual puedo hacerlo”, y es totalmente cierto eso de que vivís en una ciudad impresionante pero hay mil cosas que dejas para hacer luego porque igual vivís acá y no tenés la ansiedad del turista que tiene que verlo todo en 3 días.

Ayer al medio día me llamó mi amiga Audrey que estaba por downtown con una amiga que había venido por el fin de semana a visitarla de Canadá, quedamos en encontrarnos a comer. Siendo yo la locataria era mi responsabilidad recomendar algún sitio y siempre me sucede en esos momentos que realmente en mis alrededores no conozco ningún sitio interesante, siempre salgo a otros barrios. Pero ahí me iluminé con un Deli que le tenía ganas hacía tiempo. Era uno de estos sitios ‘a la europea’ que vendían panes, quesos y jamones artesanales, vino y ensaladas de cuscús. O sea, todas cosas que en este país no se comprenden del todo (que encontrar pan rico da trabajo, que el ‘american cheese’ es un cuadrado de plástico para poner sobre la hamburguesa, y así…). El sitio no desilusionó y el día arranco muy bien con un ‘bocadillo de la mancha’ en donde le metían dulce de membrillo a un sanguche de manchego y jamón serrano… y la verdad que quedaba fantástico! Estando el sitio a 5 cuadras de mi casa promete para convertirse en habitual.

De ahí decidimos ir al Printer’s Row Book Fair. Esto es algo como la feria del libro, sin la sección de artesanías. Básicamente todas las publicadoras ponen su stand con libros – es la feria más grande del midwest y eran aproximadamente 5 cuadras de stands – a la vez que hay durante los dos días charlas y cosas culturosas. Printer’s Row es la zona donde se habían localizado toda las imprentas vaya uno a saber en qué año, y es un sector de unas 4 cuadras al sur de downtown. La feria bien, aunque uno tiene que estar mucho en el ambiente literario para encontrar la diferencia entre la feria e ir a una librería, así que yo siempre vicho las cosas originales o divertidas, por ejemplo un stand que vendían los moldes de letras de alguna imprenta vieja, casi termino comprándome unos moldes de tipo de diario, pero luego entre en razón de que no iba a saber qué hacer con ellos, y el concepto de pisa papeles hace años que se dejó de usar en este paperless-world. También tenían recopilaciones de comics encuadernados y si hubiera encontrado a Batman me lo hubiera comprado! Pero a Superman no le tenemos tanto cariño. Ya que estábamos entramos a dar una vueltita por la biblioteca que es uno de los edificios más lindos de Chicago y al que estoy por ir a visitar y anotarme desde que llegué. La zona tiene un ambiente así como antiguo - de los típicos edificios con escaleras de metal de esas de los incendios, está cerca de la estación de trenes, la biblioteca, o sea, tiene como un aire especial. Mucho ladrillo y hierro fundido. Para llegar a Printer’s Row nos tomamos el famoso metro elevado – al cual el centro de Chicago debe su nombre de “Loop”. Ante la risa de Audrey yo confieso nunca haberme tomado el tren que circula el Loop. No es que me tome muchos metros, y para el sur no voy casi nunca más allá del Milenium Park - igual en este caso convengamos que el "sur" son 4 cuadras hacia el sur. El evento fue registrado fotográficamente, luego de dos años Lali finalmente conoce el Loop.

A la vuelta Helena - la vistitante Canadiense - quería subir a la Hancock. El truco siempre es ir al bar y no a observatorio – el bar es un piso más abajo y por el precio de la entrada te tomas una coca cola al menos, te podes sentar y te lo tomas con calma. Ahora cuando en el grupo hay solo mujeres, alcanza con ir al baño si lo único que te preocupa es poner el check-mark de “lo he visto”. Gracias al arquitecto que puso en el baño femenino una ventana fantástica, con probablemente una de las mejores vistas. Aparentemente – dicen – los pobres hombres no fueron agraciados de tal forma así que para ellos no hay otra opción que el bar. Conclusión que vimos la vista desde el baño y para sentartarse a tomar algo mejor Deli italiano que esta justo abajo. Volví a por los amaretis – que estaban bien pero no tan frescos como el primer día – pero el helado de capuchino y amaretti estaba fantástico. Luego nos agarro la lluvia nos mandamos a ver Sex and The City – esto era un girls day después de todo! ;)

Cena en Irazu – sitio de comida costarriqueña en donde los patacones me resultan maravillosos… Estuvieron a punto de echarme de la liga de lucha contra la banana pero por suerte el plátano – ingrediente principal del patacón – es la oveja blanca de la familia y está perdonado – o debería. Y de ahí marchamos a un bar “nuevo” que descubrimos el fin de semana pasado y quedó en el recuerdo gracias a la gigantesca margarita que me sirvieron a mi – el resto había pedido cerveza. Así que esta vez Audrey estaba determinada a conseguir su margarita gigante también. Era solo una parada de técnica antes de ir a Danny’s para variar. Lo cierto es que es verdad que nunca segundas partes fueron buenas, y esta vez el barman del Charleston era diferente e hizo las margaritas en un vaso totalmente normal, yo creo que la misma coctelera que la vez pasada habian llenado para hacer mi margarita, esta vuelta fue divida entre tres, para desilusión de la barra. No había nada más que hacer allí así que nos fuimos a Danny’s.

Si bien la noche terminó en el circuito típico (irazu + dannys es cuando te sentís original, sino es pizza metro + dannys), el día en su conjunto estuvo muy bien en orden de “es la primera vez que…”. Justo en la semana había estado pensando en que esta ciudad ofrece tantas cosas y uno realmente no las aprovecha, así que el proyecto del verano es ‘que rinda!’ y salir de acá una experta Chicaguense.

Monday, June 2, 2008

Reivindicación de Silvio

Resulta ser que unos cuantos años atrás, cuando uno era más joven e idealista y Silvio Rodriguez era emblema de tantas cosas, vocero de la nueva trova, poeta de la revolución y cuantos títulos te gustara ponerle, escribió él una canción que se llamaba algo así como la parábola de los tres hermanos, o quizá era la fabula de los tres hermanos. Lo cierto es que dado el formato se esperaba un cuento con moraleja, es decir, alguna gran verdad de la vida. Tipo los tres chanchitos y que no se te ocurra construir casas de paja.

La historia de estos tres hermanos venía más o menos así: Resulta que el hermano mayor decide que para que le vaya bien en el camino de la vida iba a mirar siempre adelante, cosa de tener claro hacia donde iba y lo que se le venía (un poco como cuando vas manejando). Resultado del hermano mayor: se tropieza con las piedras del camino y se rompe la ñata sin llegar a la meta.
El hermano siguiente aprendiendo de los errores del anterior, decide mirar siempre al camino, no sea cosa de tropezarse. Resultado del hermano del medio: no se cae pero no llega a la meta porque se pierde por ahi. Finalmente el hermano menor decide hacer “the best of both worlds” y el tipo va mirando un poco adelante y un poco al camino. Conclusión? Termina jodido de la nuca y con tortícolis. No llega a la meta porque igual le dan problemas de salud.

Recuerdo que cuando llega la historia al hermano menor y uno anticipa “claro! El tipo aprendió de los dos anteriores, hizo un balance, bien el hermano menor!” y resulta que el pobre termina así, me agarré una gran chinche con Silvio Rodriguez y pensé yo “pero que nabo y que canción más estúpida!” . No podía pedir uno que le devolvieran la plata porque estábamos hablando de un compañero comunista y la cosa no se trataba del vil metal. Lo cierto es que me acuerdo haber sentido una gran desilusión. Uno esperaba una importante revelación y la historia terminaba así?

Pero, pasa el tiempo, y uno va en su propio camino viendo un poco para donde mirar, y ve a la gente que lo rodea hacer otro tanto. Y resulta ser que Silvio tenía razón. O sea, no importa cómo te plantees la vida harás alguna cosa bien, y en otras las vas a cagar. No hay una receta que te sirva para todo. La conclusión es que estamos jodidos. Claro que él, como vocero de la nueva tropa y poeta de la revolución lo dijo de forma más elegante. Que hacer una canción que dijera “lo mires como lo mires estas jodido” no tenía gran poesía y no hubiera vendido discos – de haberse tratado de un no-compañero capitalista con objetivo tal.

Así que uno de estos días mientras reflexionaba yo, me acordé del pobre Silvio y me pareció que debía hacer una disculpa pública. No era un nabo y sí había dicho una gran verdad, solo que en aquel momento no la entendí o no me gustó. Pero no hay receta que nos funcione siempre en la vida, y en definitiva haces lo que podes, y algunas las haces bien, y en muchas otras tantas la embarras.

Y en esa historia de que lo importante no es el puerto sino haber navegado, la verdad es que el barco siempre hace agua por algún lado. Por otra parte el viaje también tiene sus bondades y todo eso, que no es esta una reflexión depresiva de la vida, es una reflexión en tono objetivo nomas. Cómo, o porque, a pesar de esto la vida es bella y vale la pena y todo lo demás será material de otro post.

Monday, May 19, 2008

La piqueta fatal del progreso

Y no hay mejor forma de decirlo que esa. Algún día, años atrás alguien tenía un terrenito en algún lote al lado del Chicago Tribune, y odió ver crecer ese “monstruo” ahí, que hoy por hoy es un edificio emblemático de Chicago, mi edificio preferido, la imagen que tengo en mi ventana y que me recuerda que vivo en un sitio privilegiado. Algún día alguien vivía donde hoy esta Notre Dame. Seguramente alguien vivía al lado de tantos otros adefesios arquitectónicos, no tan bellos y emblemáticos como estos, pero con los mismos efectos para los anteriores pobladores del lugar.

El sábado decidí inaugurar la temporada de piscina. Era el primer día de sol con calor, se veía un día espectacular, no tenía que trabajar, en conclusión era un buen momento para comenzar el proyecto bronceado, objetivo de todo verano (no te preocupes mami, esta vez con más cuidadito que la última vez ;) y pasar la tarde leyendo, cosa que también me hacía ilusión ya que la pila de libros a leer crece más rápido de lo que la vengo procesando.

Me levanté a las 11 y con ilusión me depilé, armé mi bolsito con coca colas, aguas y novela y baje al P3. Pero no había sol. Por un momento no entendí, como era posible que se hubiera nublado en los pocos minutos que me había tomado bajar, que lo de los microclimas no podía ser para tanto. Quizá había nubes del otro lado del edificio que no había conseguido ver, pero no me parecía razonable, algo ahí no estaba bien… Salgo a la piscina y ahí veo por primera vez el efecto del monstruo que están construyendo al lado, maldito Trump!. El sol estaba atrás. La torre no está terminada aun, no tengo idea cuantos pisos van pero le debe faltar igual la tercera parte más para arriba. Hasta ahora lo había visto crecer sin mayor preocupación, o sea, un edificio más. Pero de ahora en más pasa a ser la-cosa-esa-gigante-que-estropeó-mi-piscina, y seguramente la vista y sol cotidiano de vaya uno a saber cuánta gente que vive del lado sur. Mirando hacia arriba no pude evitar pensar en ‘Fountains of Paradise’, la novela de Clark en que escribe sobre ascensores al espacio….



Ya que estaba ahí, me tiré al hot-tub un ratito pero a los 15 minutos me volví a casa, aquello ya no era un ambiente interesante para tirarse a leer. Ya no era lo mismo. Al llegar veo un email de mi madre, contando con pena como finalmente, después de varios años en que había sobrevivido el terreno vacio frente a la casa de Punta del Este, llegaron las palas mecánicas a tapar el monte y seguramente en el futuro no lejano hacer un edificio. No es que fuera un monte gigante, convengamos que era una cuadra que quedaba libre y había ahí los restos de lo que algún día habría sido un monte muy lindo y ahora era un espacio abandonado, pero verde al fin.

Un par de años atrás construyeron otro monstruito en el lado de atrás de la casa, donde ahora en vez de ver el cielo azul al mirar hacia arriba desde el jardín, se ve la inmensidad hormigonal del edificio – al que mi memoria no piensa honrar recordando su nombre -. En este caso ni el edificio que existe, ni el que harán, serán maravillas arquitectónicas dignas de mención. Simplemente la piqueta fatal de la especulación inmobiliaria.

Y así es la vida en realidad, lo que un día estaba ahí después ya no está más. A veces para bien (arquitectónicamente hablando) porque hay zonas en donde el desarrollo les viene bien, pero incluso aunque se haga con la mejor planificación y cabeza, siempre hay gente que se jode. Eso del bien común sobre el bien del individuo. O de lo que alguien en la oficina de turno evalúa como el bien común.

Solo que jode ser el individuo. Siempre habrá alguno al que le parece bien (ya sea porque su tierra se valoriza, hay fuente de trabajo, gana algún mango por aquí o para allá, cree que el edificio es lindo, o lo que fuera), pero siempre habemos quienes realmente no somos tan felices con la piqueta fatal del progreso de turno.

En algunos casos estará “bien” y en otros casos estará “mal” lo que están construyendo, y va entre comillas porque son opiniones subjetivas, con mayor o menor fundamento, con mayor o menor inclusión de argumentos que consideran a “todos”, al futuro, a la ecología, al planeta o a lo que sea. Pero cuando te toca joderte no tenés más que hacer que sentirte mufado con el progreso, triste por el monte que se pierde o el sol que no da más, y en definitiva sentirse un punto en un planeta, pequeño frente al sistema, al todo, a la masa y al “progreso”. Ese progreso que un día comenzó asfaltando la ruta 10 en la Barra y 10 años más tarde había transformado un balneario tranquilo y familiar en una especie de supermall gigante, urbanizando al monte donde juntabas piñas de niño y andabas a caballo. Probablemente quede solo el recuerdo en la mente de algunos, pero que se perderá incluso algún día. Pues sí, que verde que era mi valle… O que verde que era mi monte (y que ya nunca limpiamos para que jugaran los niños!!!! ;)

Sunday, May 18, 2008

Just Like Heaven

Llegar hasta el estadio nos tomó casi dos horas. Durante el día el objetivo era la coordinación de cómo llegar hasta el estadio. Somos tres – Lola, una amiga española, y Martha una chica uruguaya a quien había visto una vez hace un año y pico, amiga de un amigo - .La cosa nos costó llamadas varias, era la emoción. Martha me pregunta que como nos reconocemos, y es verdad que yo no me acuerdo de su cara… ‘Yo soy la que voy de camperita goth y uñas negras’, le digo. Es el baile de disfraces de cada día después de todo, y esto es el recital de The Cure, hay que ir ambientado. Después pienso que justo ese día, alguien con esas indicaciones es fácil de confundir, que seguro no soy la única de uñas y cazadora negras. Por lo cual aclaro, que lo mío es superficial, que no voy de labios negros ni nada de eso, no sea cosa que la chiquilina termine por ahí con vaya uno a saber quién.

La parada del metro en que íbamos a encontrarnos estaba en construcción, la línea azul nunca me ha dado una alegría en la vida. Finalmente y a pesar de todo llegamos a la parada del bus y nos reconocemos sin problema. Es fácil ver cuando alguien mira en busca de alguien que no esta del todo seguro quien es. La gente ya se acumulaba para tomar el 222 directo al estadio, había de todo, gente de todas las edades y estilos.

Si bien sabíamos que los tickets que teníamos eran en el sector más lejano del estadio, cuando llegamos a nuestro lugar no pudimos evitar reírnos, la cosa era prácticamente la última fila de asientos, en la última de las tribunas. Yo me había olvidado de los lentes así que el escenario era algo que más o menos me imaginaba que estaba bien. Decidimos ser fieles a la cultura que nos vio nacer y nos sentamos en la primera fila de nuestra tribuna, mientras comentábamos de que vacío que está abajo, mirá cuanto lugar, que desperdicio. Desde esos asientos ya la cosa se veía mejor claro, pero viendo tanto espacio libre… y a la entrada a nuestro sector ni nos habían pedido los tickets… así que yo propongo bajar y ver si logramos estar ahí en la cancha, donde en los conciertos en nuestros países se da el agite. Caras de duda, todas queremos bajar pero ninguna lidera. Y yo no es que sea líder nata pero si nadie toma el puesto, a lo mejor por sacrificada, allá voy. Así que les digo ‘chicas, nuestro asiento está en la sección 110, fila D, numero 3’, mentalícenlo. En la vida real estábamos en el 216, fila O. La última. Me siento como el gurí de “El Cliente”, o sea, esto lo vi en una película y por lo tanto se hace así. Yo todo lo que se de ingeniería social lo aprendí en Hackers II.

Monitoreamos las posibles puertas para entrar… resulta que ahí sí miran los tickets –claro, en nuestro sector no se cuela nadie por lo cual el guardia de seguridad es más un ‘greeter’ que otra cosa. El plan era “fila D, numero 3, el ticket lo tiene Paul que ahí nos espera, pero es que salimos a buscar una cerveza”. La cosa no es decirlo sin que nadie pregunte, solo creer que es verdad. Las miro y con mirada de allá vamos me largo hacia la puerta. Los guardias de seguridad hablaban entre ellos. Mientras el de mi lado comienza a levantar la cabeza como para pedirme el ticket yo lo miro, le sonrio, palmadita en el hombro mientras le digo permisooooo y me mando para adentro. Sigo para abajo como que aquí no ha pasado nada hasta llegar a la masa de gente en donde me doy vuelta para ver que paso con las demás. Martha venia atrás mío muerta de risa, me dice yo pasé atrás tuyo sin decir ni mú porque el hombre no llegó a reaccionar. Pero Lola ya lo miró a los ojos y no se creyó que Paul nos esperaba en la fila D y no entró. Lo cierto es que finalmente se animó por otra puerta. Y que finalmente vino un amigo de seguridad a pedirnos el ticket. Yo le digo al hombre que “que desperdicio tantos asientos vacios bla bla bla” y cuando finalmente me paro para irme el tipo me pregunta sorprendiendo “ah! Pero vos también sos de las coladas?!” jeje, se ve que Hackers II me ha enseñado bien. Vuelta al 216.

La ilusión de la cancha, olvidada. A todo esto sonaban los teloneros que no entendí su nombre pero eran muy buenos. Volvemos a nuestro estratégico punto desde el que podemos ver panoramicamente todo el estadio. La gente seguía llegando. The Cure se demoraba, ya eran como las 8:30 y la cosa no arrancaba pero al menos el estadio estaba ya casi lleno y si nos hubiéramos quedado abajo seguro que hubiera sido complicado saber dónde meternos, menos mal que tuvimos que subir (como dice el señor de Stumbling on Happiness). Lo bueno de la fila O es que atrás esta el balconcito, con lo cual yo me digo que es imposible mirar el concierto sentados comiendo pop-corn como parece hacer todo personaje de este país, ya sea que mire una película, algo de deportes o a The Cure. Así que me posiciono en la barra, yo la vergüenza de esas cosas la perdí hace mucho, puedo ser la única que baila ahí, pero sentada no me quedo.

El concierto duró casi 3 horas. Tocaron todos los temas que uno podía imaginarse y más. Luces e imágenes impresionantes (al menos a esa distancia!). En la barra donde estábamos se armó fiesta, al principio estaba yo ahí sola bailando. Cuando ya empezó a sonar Pictures of You Lola se unió también, que después de todo está oscuro y todo el mundo mira hacia adelante, nadie nos ve, o sea, vergüenza de qué? Luego vino una spring-breaker (dícese de americana en sus últimos teens o jóvenes 20, que se cree una liberada, toma un poco de alcohol y que no te vea tu padre m’ijita!) que con la excusa de que le daba no-se-que de que estuviera yo bailando ahí sola vino a hacerme apoyo moral o a vivir su sueño de ser go-go en una disco de baja reputación ;). Al rato y no sé de donde nuestro rincón se iba llenando de gente. Ahora, todos ellos unos personajes…. Uno quizá debería pensar eso de dime donde andas y te diré quién eres, quizá uno es un personaje también de algún modo ;) –. Al rato incluso cayó la policía a circular por ahí, que generalmente la gente que está en el fondo igual algo tendrá que ocultar parece ;) – pero por suerte todo en orden y ningún problema.

Nosotras seguimos bailando, los amigos de The Cure no habían estudiado el tema de la curva del fogón así que después que arrancaron con la seguidilla de hits la cosa no paró. Yo pensaba, en el entretiempo me voy a tomar algo que voy a deshidratarme! Y los pies me van a reventar… pero los amigos, que igual andan ya por sus 50, no pararon y no hubo entretiempo y nosotras no íbamos a ser menos. Lola sostenía que en algunos de los bises habían venido los The Cure II, y que en definitiva los verdaderos estaban en camilla por allá atrás. Yo suscribo a la teoría de los clones.

Lo cierto es que estuvo espectacular. Terminamos con Boys don’t cry y Killing an Arab. Buenísimo. Sin palabras. A la fiesta ‘After the Cure Party’ ya no llegamos. Habíamos salido a las 5 hacia el concierto y eran casi las 12:00 cuando estábamos llegando a la parada del metro desde la que seguíamos en taxi a nuestras respectivas casas. Yo no podía caminar un paso ya, bailar menos. Un bol de agua caliente para los pies y un canelón en el acolchado fueron una llamada más poderosa que cualquier otra alternativa. La noche ya había rendido lo suyo, ahora con la alegría de unos de esos conciertos que vas a recordar, lo único que importaba era irse a dormir prontito.. ah! Y comer algo! Que en la emoción del día solo había atinado a comer un pancho en el estadio!

Friday, May 16, 2008

Qué hace una chica como tu, en un lugar como este?

Desde que entré me pareció que algo me faltaba. La primera impresión fue que era demasiado blanca, como en cierta forma era de esperar, pero me dije a mi misma que poco importaban las cualificaciones innatas para el asunto yo también podía tener mi swing, mi mojo, o lo que fuera. Que ya lo dijo Obama cuando le preguntaron si podían considerar a Clinton como un negro: ‘I have to see if he can move like a brother’. Entro al salón, piso de madera y espejos alrededor, ahi me encuentro a Coco y Leroy – si no sabes quienes son Coco y Leroy es que sos demasiado jóven para esto y/o te falta un poco de cultura televisiva pop de los 80 -. O sea, éramos Coco, Leroy y yo. Ellos no sólo tenían una ventaja natural, además claramente la habían desarrollado. Coco resultó ser la profesora. Leroy practicaba frente al espejo una complicada serie de pasos y saltos… yo pensé para mí misma que seguramente podía conseguir un refound, después de todo la página web decía ‘no experience required’.

Por suerte al rato caen otras alumnas, un par de chinas que no parecen ya sacadas de algún capítulo de Fama. Yo que en todo sitio me imagino quien es quien y cual es su vida, me dije que al igual que en la serie, Leroy era el noviete de Coco y si bien era bailarín profesional seguramente estaba allí para compartir un rato juntos, darle apoyo moral, lo que fuera, pero claramente la clase no iba a ser para enseñarle nada a él. Nos tranquilizamos. Tu puedes! Pensé para mis adentros.

Comienza la clase, cada uno encuentre su sitio. La fama cuesta, y ahí es donde empezamos a pagarla con sudor. Coco dice “hello everybody” y acto seguido al piso a hacer abdominales, moviendo hombros y aplaudiendo. Vamos a analizar esto desde el principio: para mí este tema de las abdominales, como otras cosas, requiere cierto preambulo. O poniéndolo de otro modo, que el blog lo leen los padres, la profesora debería haber dicho que algo subir tejado. O sea, hacer abdominales requiere cierta preparación mental, cierta disposición al sufrimiento que sólo se logra cuando uno está psicológicamente preparado. Como es eso de tirate al piso y hace abdominales??. Y mucho menos aplaudiendo! Bien le iba a decir yo a la profe que por favor me aplauda a mí para darme ánimo. Y que por favor no espere eso de que encima me crea yo que estoy bailando y logre hacer algo en 4 tiempos mientras mi espalda se separa del piso y mi cuerpo recuerda que existía un músculo abdominal.

Pero por suerte Coco recordó que era una clase de hip-hop así que lo de las abdominales no duró mucho. De todas formas ya en el primer estiramiento yo sospechaba que algo allí no estaba bien. Por suerte nos ponemos de pié y hacemos unos ejercicios de piecito, ahora me siento mejor y la vida me sonríe, el piecito lo controlamos bien, hasta le puedo poner ritmo y todo. Debería haber hecho tap dance, pensé ahí mismo.

Al rato me convencí que en realidad el mundo se había complotado y me habían pasado gato por liebre, que aquello era una clase de gimnasia aeróbica disfrazada de clase de baile. Al igual que en mis tiempos mozos cuando intentaba con el gimnasio, me volví a encontrar en un sitio con un grupo de chicas esbeltas y espigadas con muchas horas de steps en sus haberes y que parece que han ensayado la rutina juntas toda la vida. La clase se mueve rítmicamente hacia la derecha, mientras se escucha ‘no nena, tu otra derecha’. Cuando la clase mueve el brazo hacia atrás, la pierna va hacia adelante, giro, twist, voltereta y sonreir mirando al frente, yo iba pensando elaborar ahí la idea de que mi cerebro tenía los dos hemisferios unidos y que mi cuerpo funciona como un todo, hacia donde va la pierna va el brazo, todo combinado funcionando con un mismo objetivo y dirección. Pero mientras Coco sacudía cabeza, caderas y brazos haciendo la ola, me pareció que no era una buena oportunidad para explicarle mi teoría que explicaba mi falta de coordinación.

Vamos a entendernos, yo personalmente creo que no bailo taaaan mal, vos lo habrás visto y tendrás tu propia opinón al respecto, pero en mi mente si bien los bailes estructurados y con series claras no me salen, el hip-hop me parecía una de esas cosas así medio caóticas de baile que uno podía controlar. Cuando digo que no bailo tan mal me refiero a que para un bar está bien, es de noche y todos los gatos son pardos, no hay luces ni espejos, el espacio es reducido y podes decir que no haces “plie, plie, pas de bourree” porque no hay lugar. Lo que seguro es que lo mío es ‘dejarlo ser’ y que si intentamos encasillarlo y tratar de repetir pasos con algún formato X ya imposible. Me estresa bailar con alguien, porque nunca voy para el lado que el otro espera que yo vaya. Cuando arrancan a tocar esos ritmos donde necesariamente el chico más cercano extiende la mano para hacer un bailoteo en conjunto yo voy a por mi cubata… eso de “seguime” o “dejate llevar” para mí no existe. Siempre fui rebelde sin causa, o carne de diván, pero cuando estoy solita yo sin que nadie me restrinja para que lado tengo que mover el pie, de vuelta creo que no lo hago tan mal y me divierte.

Ahora que pienso quizá hubiera entendido mejor para donde había que moverse o hacer el giro si no estuviera yo pensando en estas cosas, a la vez que intentaba recordar “derecha, izquierda, uno, dos, tres, clap!”. Un poco como Felipe en eso de “debo prestar atención”. Lo cierto es que durante la clase, de bailar no hablamos, aquello fue un poco “do the robot” (luego de que le había caído un poco de agua y electrocutado algún circuito).

Pero en algún lado de mi mente, algún cable quedó atravesado y en general mis papelones me resultan divertidos y no me detienen. Llegue a casa y practique algunos de los pasos frente al espejo, ahora a mi ritmo y a mi gusto y me dije “porque no?”. Lamentablemente no se nace sabiendo y aprender Kung Fu es fácil solo para Neo, el resto de los mortales tenemos que ir de a poco, así que le vamos a dar otra oportunidad. Lo que si igual me apersonaré 15 minutos tarde, cosa que la sesión de abdominales haya pasado. Que habrá formas y motivos más importantes para sufrir, los que se pueden evitar se evitan!

Y como premio al esfuerzo, porque creo que me lo merezco (como las cosas de Preference de Loreal) me hice una pasta con camarones de rechupete y me apoltroné a mirar unas pelis que finalmente empiezo a aflojar después de casi ya tres semanas de locura. Hoy noche tranquila que mañana voy a ver a The Cure, en vivo y en directo. Casi una experiencia religiosa. Ya les contaré.